jueves, 30 de mayo de 2013

Entrada punto 2

En los transparentes y tibios mares del coral, lo primero que llama la atención es la gran policromía de los habitantes de esos jardines submarinos. De gran interés es la población piscícola de los arrecifes coralinos, que muestra una gran variedad y abundancia en formas y comportamientos. Puede observarse en el arrecife el alegre y multicolor ir y venir de enjambres de peces como los "ballesta", los "loro", las "gallinetas", los "ángeles" y las "mariposas", cuyos colores y diseños parecen salidos de la paleta de un pintor. La característica más sobresaliente y fácilmente observable entre los peces de los arrecifes radica en la exhibición de refulgentes estructuras que semejan libreas de brillantes colores. Al parecer, la mayoría de estas singulares coloraciones funcionan como marcas territoriales, es decir, los peces señalan con su presencia el área que les pertenece. Son como semáforos vivientes que pretenden señalar de alguna manera, a sus congéneres, que ocupan una parcela del arrecife que defenderán encarnizadamente. Para evitar encontronazos cruentos, esos fabulosos artífices que son las mutaciones, es decir los cambios hereditarios y la selección natural, han ido perfeccionando "los colores de guerra" de los peces territoriales.

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